Fernando P.
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El puente del Paso Honroso cruza el río Órbigo permitiendo el paso por el camino y uniendo los pueblos de Puente de Órbigo y Hospital de Órbigo, que se encuentran a cada uno de los lados del puente.
Este puente es parte del Camino francés de Santiago por el que han de pasar los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela. Es, sin duda, uno de los puentes más icónicos del Camino y merece la pena detenerse un rato para observar en todo su esplendor esta maravilla de la ingeniería medieval.
Es uno de los puentes más largos del Camino con algo más de trescientos metros de longitud. Actualmente la mayor parte del puente permanece en cauce seco quedando apenas un estrecho río que atraviesa dos de los ojos de este largo puente. Sin embargo, antiguamente el cauce del Órbigo era más ancho y caudaloso. Esto es debido a la construcción del embalse de Barrios de Luna en la década de 1950, reteniendo la mayor parte del agua que debería pasar por el cauce.
Seguramente el origen de un puente en este lugar se remonta a época romana. La calzada romana Aquitania unía las poblaciones de Astorga con Burdeos, con lo que se hizo necesaria la construcción de un puente que cruzara el río Órbigo, con el fin de agilizar el transporte del oro extraído de Las Médulas que era llevado hasta Tarragona, y de allí hasta Roma.
A lo largo del siglo V las guerras entre suevos y visigodos provocaron la destrucción de una parte del puente y su posterior degradación.
El actual puente fue reconstruido en el siglo XIII con el fin de favorecer el paso del río a los peregrinos que realizaban el Camino hacia Santiago. A este fin la orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén (orden de los Hospitalarios) crearon un hospital de peregrinos junto a este puente, lo que llevó a la formación de una pequeña población en torno al hospital. Desde la creación del puente medieval, éste ha sido reformado y remodelado en numerosas ocasiones.
Se trata de un largo puente de apariencia robusta y maciza. Está conformado por 19 vanos abovedados de medio cañón (aunque sólo por dos de ellos pasa el agua del río), construido con sillares regulares de piedra y sillarejo en su base.
El origen del nombre de Paso Honroso es debido a un hecho acaecido en el siglo XV. Un noble leonés llamado don Suero de Quiñones estaba enamorado de una dama, doña Leonor de Tovar. Este caballero, con el fin de ganar el cariño de dicha dama, penaba su amor llevando una argolla de hierro en el cuello como una penitencia para ser digno de su amada. En el año 1434, año Jacobeo, el caballero, vasallo del rey, realizó una petición a Juan II de Castilla y León, por la que le pedía permiso para llevar a cabo un torneo singular en el puente, tronchando hasta un total de 300 lanzas en dicho torneo. El rey concedió su permiso, con lo que la justa se celebró a la entrada del puente. En el torneo se retaría a duelo a todos aquellos caballeros que quisieran cruzar el puente, o si, por el contrario, renunciaban al enfrentamiento deberían dejar un guante como señal de cobardía, teniendo que vadear el río a través del cauce. Estos enfrentamientos se llevaron a cabo por parte de don Suero Quiñones y nueve de sus caballeros más fieles durante 30 días. A lo largo del torneo se rompieron un total de 166 lanzas, sufriendo la muerte de un único caballero, de origen catalán, y quedando el propio don Suero de Quiñones y sus caballeros heridos, maltrechos y magullados.
Cuando finalizó el torneo, don Suero y los 9 caballeros peregrinaron hasta Santiago de Compostela. Allí, don Suero de Quiñones donó una gargantilla de oro a la catedral, la cual se puede ver hoy en torno al cuello del busto relicario de Santiago el Menor en la capilla de las reliquias de la catedral.
Este hecho histórico fue narrado años después por Miguel de Cervantes en un pasaje del Quijote.
En la actualidad, se celebran en la población de Hospital de Órbigo unas justas festivas en recuerdo de aquel suceso histórico.
Una joya de la arquitectura medieval que merece la pena observar con detenimiento.